Me asombra como la sensación de azul que tengo de un cielo abierto en el mismo lugar y en momentos distintos, depende de mi estado de ánimo. Se puede decir que medir esos grados de intensidad del azul es hacer el parte meteorológico del espíritu.

***

Creo que me estoy rompiendo.

Muchos sueños. No puedo escribir bien, me va a costar terminar la tesis, porque los pensamientos se me interrumpen.

***

María se ha enfadado definitivamente conmigo. Para siempre. Dice que en el fondo nunca he dejado de guardar rencor por lo del pasado, por lo de Madrid.  Ahora viene con esas. Yo nunca le reproché nada, ni lo hablé abiertamente con ella. Acepté lo que hizo y punto. Y ahora viene otra vez con esas, a cuento de qué… Al final va a ser que la que tiene inseguridades es ella y no yo. No es cierto nada de lo que dice. No tengo rencor. Yo tenía olvidado todo eso. Pero aún así. Qué quiere, el pasado es el pasado, y es estúpido hacer como que las cosas no han pasado nunca. Aun así, no sé por qué sale con esas. Cuando empecé a verme con ella el invierno pasado, jamás le reproche nada, ni le pregunté por nada, ni saqué siquiera el tema de conversación.

En fin, hemos “roto”, o como se diga. Si es que formalmente había algo. Y no tiene que ver con que tenga en la cabeza a otra persona, como piensa ella. Sencillamente ni hace un esfuerzo por comprender mi situación. Es estúpido lo que dice. Por lo menos ya me dejará en paz. Sólo quiero estar solo. Me parece una gran persona, y la persona más guapa que conozco, pero en el fondo es como todos, muy caprichosa y arbitraria.

***

mi cabeza me habla con la verdad por delante, y tiemblo cuando lo hace,

como los élitros del insecto,

como la tela de araña,

como la rama

si dejara de escuchar mis pensamientos, como la caña

es incapaz de escuchar el silbido

en su interior

bueno, es el mundo el que me habla,

su tono es amenazante y lo confundo

con el sonido de la flauta.

***

 

Mi hermano ha encontrado trabajo en Madrid, junto con Sara. Esta muy contento. Me alegro mucho por él. Tenía miedo por si iba a sentir envidia de él. Pero no. En realidad cuando me lo dijo sentí una gran alegría interior, y me di cuenta de lo mucho que lo quiero. Todo lo bueno que le pasa a él, es como si me pasara a mí. De hecho, siempre pienso que ojala no se parezca a mí en nada jamás.

 

Estuvo aquí Ana, la prima de mi padre. Venía caminando desde Cádiz, con el fin de llegar a Santiago en un mes y medio. ´Contó muchas cosas de su madre, y de la hermana de mi abuela. También, durante un momento, cuando hablaba de su madre, se le escaparon varias lágrimas. Lo comprendí todo. No conocía nada de esa rama de la familia, pero lo sospechaba todo. Ya lo anotaré más adelante. Ahora estoy cansado para pensar en esas cosas.

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