Salmo T.

Paul Valéry.

El más escéptico de todos
Es el tiempo,
pues hace Síes con los Noes,
amor con el odio
y lo contrario;
Y si el río no remonta a su fuente,
Si la manzana no rebota
y no se reúne con la rama,
es que te falta paciencia para creerlo.

Psaume T.
Le plus sceptique de tous
Est le Temps,
qui fait du Oui avec du Non,
de l’amour avec de la haine,
et le contraire;
Et si le fleuve ne remonte à sa source,
Si la pomme ne rebondit
et ne se remarie à la branche,
c’est faute de patience que tu le crois
***
Con este poema empieza el último capítulo de la tesis, mientras lo transcribía, en el fondo, me palpitaba el corazón, no sólo por comenzar lo que es ya una parte final del borrador, sino, porque el poema parecía engarzar con todo el esfuerzo, con toda la paciencia, y hasta con todo el sufrimiento que albergo en la mente, y no sólo por la tesis en cuanto tal, son muchas cosas en este tiempo… y sin embargo, no he perdido la paciencia, ni la creencia de que el agua habrá de remontar a la fuente.
***
¿Quién demonios estaba visitando mi diario? María, no. Desconoce su existencia. A., tampoco, seguramente olvidó su existencia. Quizás alguien por ahí perdido de la mano de Dios, que topó con su existencia de casualidad y le pareció extraño.
***
Mi prima se marcha a Montenegro, espero que le vaya bien, pero creo que después de ese mes en los balcanes, se va a dar cuenta de algo que está pasando por alto.
***
Violeta me ha dicho que suspendió las oposiciones, o que no pasó las primeras fases. Es una lástima, seguramente se va a desanimar mucho. En el fondo mi temor a las oposiciones, y por ende, lo que me llevó a plantear el doctorado, fue precisamente ese desánimo que me podría producir suspender unas oposiciones. Aunque hay que superarlo, una y mil veces, no hay otra opción. Espero que no pierda la paciencia.
***
Por lo demás, el otro día un vencejo enfermo estaba en mi patio, lo tomé en las manos, al principio chillaba de una manera muy molesta, pero cuando se calmó y lo pude observar, es un ser casi perfecto, realmente bello, de los más bellos que he visto de cerca, y mira que he tenido tipos de pájaros en mi haber cuando era niño. Pero nunca un vencejo. Con las alas extendidas, te das cuenta de como la naturaleza pone su atención en las funciones de los seres, y cuando la función de un ser es volar, todo su cuerpo está hecho de alas, no es como los demás pájaros, el vencejo es la expresión más perfecta de la forma del vuelo, incluso cuando está detenido y en el suelo, cuando está moribundo, parece estar volando. Lo mismo pasa con nosotros, hay algo que nos acaba determinando a los ojos de los demás, quizás no físicamente, pero si en la conciencia, aunque yo creo que también físicamente; y cuando esa determinación es perfecta, cuando la persona amable es muy amable, cuando la persona tímida es muy tímida, cuando la persona valiente es muy valiente, hay algo de belleza en ello, pero algo doloroso por la limitación, si no por la falta de elección, si por la inclinación, por la dureza de nuestra propia y primera construcción. Por eso, incluso cuando estoy hablando, incluso expresándome con elocuencia ante alguien, explicándole como se hace esto, o lo que yo opino de aquello, o cualquier cosa que me permite salir de sí mismo, incluso entonces hay una clara expresión de timidez en mis palabras y mis gestos, en todas y cada una de mis relaciones con las personas, incluso con las personas de la familia. De dónde me viene… pues segurametne de donde le vienen las alas al vencejo.
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