Siguiendo ciertas premisas de Loos, pero no las ideas de Loos sobre su estetica de la reduccion inveterada, mi arte sigue planreando un problema olvidado pero vigente en esa modernidad tardia como ahora: quiero hacer que una pintura no solo resista la presencia de una bicicleta a su lado o un paraguero de latón… sino que tenga el mismo y sencillo significado de algo necesario para la vida, algo que no se vuelve lujo y tampoco una necesidad animal. Y estoy convencido que la pintura, en este sentido todavia puede hacer imagenes y simbolos decorativos mejores y mas funcionales que una fotografia. La pintura es a la fotografia, lo que la bicicleta es al automovil. Y hoy, mas claro que nunca se ha visto que en cuestiones tecnologicas y de tecnica, mas puede llegar a significar menos en ciertas circunstancias y momentos, especialmente cuando la potencia tecnica excede a la funcion.

 

 

Voy camino del campo. Me invade el vacío. Ni un sólo pensamiento en mi cabeza. De vez en cuando me digo, recuerda esto o aquello para terminar de escribir el epílogo de la tesis. Pero sólo son pensamientos sueltos sin intensidad. He cometido el traspiés más tonto y más estúpido de la historia, por cierto, y ni siquiera sé cómo ha podido suceder sin darme cuenta. Al despertarme, mientras desayunaba, miré la tabulación de Andrea. En verdad, casi como…por aburrimiento, vamos. Porque no sabía que hacer mientras terminaba con el café. Bueno. Al poco, me escribe “qué punto tan conceptual”. He tardado minutos en darme cuenta de que había escrito y enviado un punto. Dios, cuando he reparado en el maldito punto, me he sentido tan abochornado, tan estúpido. He mantenido algunas palabras insustanciales con ella. Y después, ya no me lo he pensado más, he borrado su número. Esto ya no se puede volver a repetir, y en verdad debía haber borrado su teléfono (por segunda vez) hace tiempo. Supongo que es una ironía, un punto… ¿Cómo me siento? Pues no sé. No mal, estoy bien. Solo un poco cabreado conmigo mismo, por ser tan idiota. Pero mira, si esto me sirve de escarmiento, mejor.  Hasta parece tan enredado, y tan irónico, que me hace gracia, parece como preparado, y realmente cómico. Además, seguramente a Andrea ya no la voy a tener que ver más, y tampoco creo que me pida nunca explicaciones por un “punto”. Si piensa que soy un imbécil, que es lo más probable, tampoco me aflige mucho.  Probablemente es que un poco imbécil si que soy, al menos me comporto como un débil mental, o como un niño, porque qué hacía mirando si estaba en línea… Pues, evidentemente, nada, salvo el imbécil.

 

Finis.

 

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¿Por qué María me dijo ayer, “Te ha dado calabazas tu novia”? Lo dijo juguetonamente, intentando enfadarme, no fue una pregunta en serio, sino al hilo de ironías recíprocas. Aunque en el fondo iba con segundas, y con un poco de malicia. No sé por qué se piensa que tengo algo así como una “novia”.

Si en algún momento topó con mi diario…

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Si has topado con mi diario. Y si es así probablemente lo vayas a mirar alguna vez más. Te digo que… no es nada de lo que piensas, María, ni siquiera tengo un “amor platónico”. No hay ninguna persona en mi vida. Aunque pienses otra cosa. Sólo no me encuentro de ánimos para algunas cosas. Algunos días estoy un poco deprimido, pero no sé de donde me viene. Quizás es que sólo soy así.

Todos los miembros de la familia de uno de los jefes de mi padre han fallecido en un accidente haciendo no sé qué en el campo, un tipo de escalada o algo, por un torrente de lluvia. Me he quedado turbado al escucharlo, cómo es posible… Ha sobrevivido sólo uno de los hijos, de seis años.

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Mañana voy a cenar con María. No me apetece mucho, pero yo qué sé. Está de vuelta. Y dentro de no mucho se irá a Londres. Me interesa conservar el único amigo que tengo.

Le conté por teléfono lo del vencejo, se echó a reír. Pobrecillo, supongo que se lo habrá comido algún gato.

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Me he aprendido el poema de Valéry, en castellano y en francés, sin darme cuenta. Se me ha quedado en la mente. Es intrigante la facilidad con que algunas pocas veces se me quedan cosas en la mente, aunque sean cosas que aparentemente no tienen mucha utilidad o sentido. Es como si hubieran estado ya ahí de antes.

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Escuché una conferencia de Paloma Alarcó, dios, lo de los historiadores del arte moderno es terrible. Parece mentira que gente tan cruzada por mitos, con tan poco rigor personal (que no académico) puedan dirigir instituciones enteras.

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Los católicos somos profanadores del nombre de Dios por naturaleza: “…donde Cristo perdió las zapatillas”; “se armó la de Dios es Cristo”… Mi hermana, viéndome descalzo, algo que tengo por costumbre en verano, incluso cuando tengo que salir a la calle a recoger una bolsa en la acera o algo: “…se te van a poner los pies como a Cristo”.

 

 

Salmo T.

Paul Valéry.

El más escéptico de todos
Es el tiempo,
pues hace Síes con los Noes,
amor con el odio
y lo contrario;
Y si el río no remonta a su fuente,
Si la manzana no rebota
y no se reúne con la rama,
es que te falta paciencia para creerlo.

Psaume T.
Le plus sceptique de tous
Est le Temps,
qui fait du Oui avec du Non,
de l’amour avec de la haine,
et le contraire;
Et si le fleuve ne remonte à sa source,
Si la pomme ne rebondit
et ne se remarie à la branche,
c’est faute de patience que tu le crois
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Con este poema empieza el último capítulo de la tesis, mientras lo transcribía, en el fondo, me palpitaba el corazón, no sólo por comenzar lo que es ya una parte final del borrador, sino, porque el poema parecía engarzar con todo el esfuerzo, con toda la paciencia, y hasta con todo el sufrimiento que albergo en la mente, y no sólo por la tesis en cuanto tal, son muchas cosas en este tiempo… y sin embargo, no he perdido la paciencia, ni la creencia de que el agua habrá de remontar a la fuente.
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¿Quién demonios estaba visitando mi diario? María, no. Desconoce su existencia. A., tampoco, seguramente olvidó su existencia. Quizás alguien por ahí perdido de la mano de Dios, que topó con su existencia de casualidad y le pareció extraño.
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Mi prima se marcha a Montenegro, espero que le vaya bien, pero creo que después de ese mes en los balcanes, se va a dar cuenta de algo que está pasando por alto.
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Violeta me ha dicho que suspendió las oposiciones, o que no pasó las primeras fases. Es una lástima, seguramente se va a desanimar mucho. En el fondo mi temor a las oposiciones, y por ende, lo que me llevó a plantear el doctorado, fue precisamente ese desánimo que me podría producir suspender unas oposiciones. Aunque hay que superarlo, una y mil veces, no hay otra opción. Espero que no pierda la paciencia.
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Por lo demás, el otro día un vencejo enfermo estaba en mi patio, lo tomé en las manos, al principio chillaba de una manera muy molesta, pero cuando se calmó y lo pude observar, es un ser casi perfecto, realmente bello, de los más bellos que he visto de cerca, y mira que he tenido tipos de pájaros en mi haber cuando era niño. Pero nunca un vencejo. Con las alas extendidas, te das cuenta de como la naturaleza pone su atención en las funciones de los seres, y cuando la función de un ser es volar, todo su cuerpo está hecho de alas, no es como los demás pájaros, el vencejo es la expresión más perfecta de la forma del vuelo, incluso cuando está detenido y en el suelo, cuando está moribundo, parece estar volando. Lo mismo pasa con nosotros, hay algo que nos acaba determinando a los ojos de los demás, quizás no físicamente, pero si en la conciencia, aunque yo creo que también físicamente; y cuando esa determinación es perfecta, cuando la persona amable es muy amable, cuando la persona tímida es muy tímida, cuando la persona valiente es muy valiente, hay algo de belleza en ello, pero algo doloroso por la limitación, si no por la falta de elección, si por la inclinación, por la dureza de nuestra propia y primera construcción. Por eso, incluso cuando estoy hablando, incluso expresándome con elocuencia ante alguien, explicándole como se hace esto, o lo que yo opino de aquello, o cualquier cosa que me permite salir de sí mismo, incluso entonces hay una clara expresión de timidez en mis palabras y mis gestos, en todas y cada una de mis relaciones con las personas, incluso con las personas de la familia. De dónde me viene… pues segurametne de donde le vienen las alas al vencejo.

Leyendo la revisión de mi ensayo de la UMA, siento impotencia a la vez que, a ratos, mucha resignación y tristeza. Pero me queda claro algo: he sido aplastado por una sociedad de verdaderos enanos intelectuales, gente anodina y cruel, cruzados por todos los mitos del mundo… algunos, los peores, incluso saben que son enanos.