No sé por qué no empecé a salir antes con María, hay que ser bobo. Por cierto, me estuvo hablando del tfm, lo está haciendo de las poéticas musicales de Orff, ¡el manual de música para niños! Me ha prestado el libro de aforismos de Satie.

En cada lengua una palabra que mata y que, por ello, no se pronuncia jamás. Pero todos la conocen, y de algún modo misterioso se perpetúa en el saber de las gentes.

Elías C.

 El suplicio de las moscas.

El cielo muy bonito. Muy azul. Y el azul muy bonito. Muy ultramar. Pero diantres. Estos cambios de tiempo me matan. Me producen un sueño por la tarde…

***

He vuelto a Salir con M. Anochecido. Me acompañó al paseo. Creo que me ha perdonado. Me siento mejor con ella que sin ella. Me hace mucho bien. Y sin ella ya no me acuerdo apenas de A. Por lo que no me siento… no siento su amistad como mero entretenimiento. Aunque le dije que no podía pensar en nada hasta terminar la tesis, y lo comprendió. Además ella está liada con el tfm también este verano.

Es más guapa y más inteligente, y lo más importante, infinitamente clara. Y es muy buena persona, muy sencilla. 

Estoy un poco deprimido, pero un poco por el miedo, con el jaleo de mi abuelo y todo eso. En lo personal… hay algo bien colocado en mi espíritu, algo firme, y se me han ido los temores de verdad. Me  alegro. Lo demás se solucionará en unos días.

Si de Dios me acuerdo cada vez que estoy cerca del borde, ahora que ando por un camino llano me debería acordar también para dar las gracias. 

Muy tarde, 3.30, solo vueltas en la cama y dolor de cabeza.

duermo poco y para colmo muchas pesadillas, durante días…  así… todo el día agotado.

Estuve en casa de M.

 Estaban hablando de política y me aburrí mucho. Luego me acordé que llevaba encima carbón, hice un dibujo de Francisca, y le gustó tanto que se lo tuve que regalar. Aunque con un poco de pesar porque a mí también me gustaba mucho. La verdad es que su cara se presta muy bien, es asombrosamente simetrica, y muy proporcionada,y los ojos son como dos grandes botones negros que hacen centrar mucho la expresión. Y sin embargo no es una cara bonita de televisión al conservar todos los rasgos gitanos de su madre.

Bueno, me dijo que iba a ponerle marco, por lo menos…

A mi madre le sobrepasa todo eso… está muy extraña, quizás un poco deprimida, cansada. Solo la ayudo yo, nadie se preocupa por lo que hace. Debe sentirse muy ignorada. También me di cuenta… con ella no necesito hablar… siempre me entiende y yo la entiendo.

Ayer, mucho ajetreo. Mi abuelo se quedó medio muerto por una bajada de tensión. Ahora está bien. Gracias a Dios. Pero noventa y cinco años y sin apenas riñones en verdad pensé que estaba muerto. No me puse nervioso. Pero sí que me entró una presión en el pecho, sólo de pensar que… apenas hay personas en mi vida, y cada una de las que van desapareciendo, pues dejan un vacío grande.

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Ahora, todo más calmado. Ni él mismo se acuerda, esta mañana se pensaba que había sido un sueño, y me lo explicó de pé a pá, como si se lo hubiese soñado. Yo era incapaz de contener la risa. Pero sólo porque me lo imaginaba de esta manera; para Calderón de la Barca, para los barrocos, la vida era tan sólo un sueño, y sin embargo, resulta que la muerte puede que también lo sea.

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Nada más, hoy estoy cansado, me duele la vista.

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Esta mañana cuando he ido a devolver la manta de la ambulancia, que se la habían quedado olvidada en casa, en el médico encontré a un compañero de escuela que no veía desde hacía mínimo quince años. Alvarito… todavía le siguen llamando con el diminutivo. Sigue igual de inculto, igual de feo, con las mismas gafas de miope, igual de maleducado y con el mismo tiembre de voz tan molesto… aunque sí es cierto que es, quizás por todo eso, un ser bastante ingenuo y bastante inofensivo, y por eso buena persona, incapaz de malicia. Mira que el muchacho es feo y todo lo demás… pues le acompañaba una novia, al parecer una hermana de Lucio-espino. No quise mirarla mucho mientras me hablaba, porque me daba vergüenza quedarme tan fijo en su cara, pero de entrada era mucho más guapa que la media, se diría incluso que muy guapa, si acaso sólo con los ojos un poco caídos, un poco tristes… Los designios de los gustos femeninos son inescrutables, eso está claro. Aunque cabe la posibilidad de que haya visto la ingenuidad en él, y quizás eso sea mérito suficiente para querer a una persona. Entonces, no tendría yo ninguna objeción, al contrario, merecen respeto quienes saben escudriñar en las personas las cosas buenas menos evidentes. Otra cosa no se me ocurre, sin que quiera menospreciar al pobre Alvarito.  También cabe la posibilidad de lo material, pero por mucho que pueda ganar… es una persona que no terminó ni el graduado. Es verdad que trabaja con los perreros y ahí pagan bien… Pero no sé, no sé yo si lo material compensaría en este caso.

 

 

 

 

Fragmento, tesis. Vacío.

Y ahora, lo curioso es que, a la luz de esas cartas, y al saber de esa severidad inhumana con que Degas quería corregir cualquier afectación indebida en su amiga, no sé si a más gente le pasara lo que a mí, que no encuentro la manera de mirar el dibujo sin descubrir en la propia y encontada melancolía de Degas, transferida a la expresión neutral de su modelo. Que yo sepa, no sería el primer retrato moderno en el que, a base de querer pintar tan sólo lo que se ve, el cuadro termina evocando ese estado de ausencia anímica en el que a veces nos sumimos, y del que a menudo despertamos moviendo las cejas y los labios, como si quisiéramos comprobar que todo sigue en su sitio en nuestro propio rostro, ese rostro de cuya expresión ni siquiera éramos conscientes un instante antes −¿y en qué otro estado anímico podría estar la mayor parte del tiempo una modelo que posa sin hacer nada?−.
Vaya ironía, que aplicando los medios técnicos más estrictos y convencionales de la tradición realista, aunque sin certidumbre alguna, fuera posible que apareciera ahí tantas cosas…