31, 1. Alberti.

“Los que padecen fiebre obtienen gran alivio de la contemplación de fuentes, ríos y arroyos pintados, hecho que está en la mano de cualquiera comprobar, pues si por casualidad está una noche en la cama y no puede dormir, no tiene más que representarse en la imaginación las aguas y fuentes límpidas que en alguna ocasión haya visto, o un lago quizá, y su sensación de sequedad se esfumará al instante y el sueño vendrá a él dulce y profundo…” Gmb, N. F. p. 111

28, 1. Arte moderno.

La lógica de cambio estético en el arte moderno tal y como lo entendemos hoy, es decir, el siempre ir a más, encuentra su modelo en el ejemplo de las pelucas femeninas del s. XVIII de las que hablaba Johan Huizinga; se impuso la moda de la forma ampulosa sobre la sencilla. Sobre la cabeza se acumularon algunos penachos de plumas y algunas flores. Y conforme iba pasando el tiempo cualquier objeto servía para dar prestancia a las gigantescas y crecientes cabezas; aparecieron las guirnaldas, centros florales. Hubo quien llegó a colocarse en la cabeza la maqueta de un barco.

25, 1.

Sólo por estas cosas merece la pena la tesis , porque en cada esfuerzo por hacerse entender la escritura arrastra consigo la experiencia, se hace de la sangre y la carne de uno mismo:

En verdad todo lo que podamos decir aquí, ya lo ha expresado mucho mejor el siempre agudo Paul Valéry, primero en el epígrafe largo que puse al comienzo de este capítulo, y luego más resumido cuando afirma que “no se piensa lo mismo con un lápiz en la mano que sin él”. Se ven dos cosas diferentes cuando nuestra atención depende de una acción distinta. Y esto mismo puede expresarse todavía de otro modo más sencillo que prefiero, como le escuche decir una vez a una buena amiga y alumna de dibujo en la escuela de arte: “aprendí a dibujar caras, y es extraño, ahora todas las caras me parece que tienen algo bello”.

24, 1. Para José María Serrano, mi antiguo primo:

¡Ay! Pobre Jose, me entenderás tan bien como yo te entiendo ahora, escucha un acertijo:

Dos pájaros van volando, el más bello enseña su babero blanco, el otro su sombrero negro.

Y en el cruce de caminos, cambian como trileros, el negro se vuelve azul,

y el blanco se vuelve feo.

Olvídate ya de tanto pesar, amigo mío, porque en el volar no hay libertad.

Si es que hay tal cosa, la libertad consiste en mirar al cielo,

y en ver a los pájaros volar.

24, 1.

En un manual de la historia de la educación romana, he visto contemplada la posibilidad de que la tabulae y el stilo fueran usados también para dibujar. Y me he acordado de aquel pasaje de Aristóteles, donde recomienda enseñar a los niños algunas cosas, no por su utiliad inmediata, sino por ser saberes instrumentales en general. Como las matemáticas, a leer, y a dibujar. Qué te parece, el dibujo como un saber instrumental.